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Luego de ser conquistada por romanos, hunos, lombardos, otrogodos, bavaros y francos, el territorio que hoy ocupa Austria, estuvo bajo el dominio de los Bavengerg, desde el siglo X al XIII. Luego se sucedió la casa de los Habsburgo, que continuo gobernando hasta el siglo XX.
Las Guerras Napoleónicas llevaron a la abolición del Sacro Imperio Romano Germánico, por lo que en 1806, fue fundado el Imperio Austriaco. Tras la caída de Napoleón Bonaparte, Austria se unió a la Confederación Germánica. Durante el resto del siglo XIX el Imperio austriaco tuvo que disputarse la supremacía sobre el territorio germánico con Prusia, sufriendo su más grave revés en la guerra Austro-prusiana de 1863. En 1867 se creo en la doble monarquía. Austrohúngara.
Tras la derrota de las Potencias Centrales en la Primera Guerra Mundial el Imperio se separo en varios estados independientes, dejando a Austria como es hoy en día.
En 1918 se convirtió en una monarquía que se mantuvo hasta que en 1934 el Canciller Engelbert Dollfuss estableció una dictadura.
Austria fue sumada a la Alemania nazi en 1938 (el Anschluss) como el estado alemán “Ostmark”.
Después de la derrota de los nazis, los aliados la ocuparon al final de la Segunda Guerra Mundial hasta 1955, año en que el país de nuevo volvía a ser plenamente independiente bajo la condición de permanecer como un país neutral. De cualquier manera, después de la caída del comunismo en Europa del Este, Austria incremento su participación en los asuntos europeos. En 1995 se convirtió en miembro de la Unión Europea, y en 1999 adopto el Euro.
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